Sacrificio y unión

“Todo vale la pena, todo tiene su recompensa, TODO.”

Es un tema muy natural que les pasa a muchas parejas, que nadie comenta ni dice nada pero está ahí, y cuando te pasa, piensas..¿por qué a mí? Van pasando los meses y nada, y la frustración es tanta, cuando todas a tu alrededor se quedan embarazadas y la gente pregunta y pregunta y ya no sabes qué contestar. Haces oídos sordos porque la gente no tiene ni idea de lo que estáis pasando y cuando decidís poneros en manos de profesionales para realizar algún tratamiento, nuestro consejo es que sea privado entre vosotros. La gente, incluso familiares, no entienden que es un tema delicado, y pueden hacer comentarios que no son agradables; los que tengan un poco de conocimiento, ni siquiera preguntarán.

Es una experiencia dura y difícil, por lo que lo primero que recomendamos es ir al psicólogo y lo siguiente tener todo el apoyo de vuestra pareja. La pareja es lo más importante para afrontar todo el proceso, se necesita que estéis muy unidos, aunque esto os unirá todavía más, cambiaréis como personas, a mejor, a darle importancia a las cosas que realmente la tienen, y afrontar las cosas con más madurez.

Después de haber pasado por todo, por tantos intentos… ahora creo que la opción que al final nos ha hecho tener a nuestro hijo (donantes) es la mejor para nosotros. Ahora ya no esperaríamos tanto, ya no pasaríamos por tantos NEGATIVOS, cuando podíamos haberlo tenido antes con nosotros. Cuando ves ese POSITIVO no piensas en nada, es vuestro hijo, el bebé que crece dentro de ti. Ahora pensamos….¿Cómo podíamos estar sin él?. Y gracias siempre al apoyo de unos buenos profesionales, que nos aconsejaban, explicaban y entendían nuestro estado.

Todo vale la pena, todo tiene su recompensa, TODO.

Las cifras hablan por si solas… pero no cuentan lo que pasó en esos 6 años de nuestra vida, no cuentan la frustración que se siente al ver una y otra vez la misma palabra en el test de embarazo.

Ocho veces son bastantes y mientras estábamos en el proceso 3 ya me parecían demasiadas. El caso es que no te rindes y sigues intentándolo una y otra vez, y mientras pasan los intentos y los años no te das cuenta, y te adentras en algo que al principio quise esconder incluso de mi mismo pero que acaba saliendo de una manera u otra.

El miedo y el sentimiento de culpabilidad (recuento muy bajo de espermatozoides) me hicieron meterme en un pozo del que me ha costado mucho salir… Cada uno de los intentos me hacían meterme cada vez más adentro en el pozo y no pedía ayuda porque sentía que quien lo debía estar pasando peor era mi pareja, y yo debía mostrarme fuerte ya que ella era a la que hacían el tratamiento y yo era un mero espectador. Estuve en tratamiento psicológico durante un año y gracias a eso y sobre todo y ante todo a mi mujer, pude salir del pozo y afrontar el último intento. Sin ella no habría tenido fuerza. Mientras escribo estas líneas mi hijo entra y sale del despacho gateando y gritándome para que le coja, es imposible definir que se siente al ser padre después de lo que hemos pasado. Si ser padre es la mejor experiencia del mundo sin que te cueste demasiado imaginad que se siente cuando eres padre después de un proceso como este.

Muchas noches me levanto a mirar a mi hijo mientras duerme y todavía no me lo creo.

Merece la pena pasar por todo esto aunque cuando estás en el proceso no lo llegues a ver, la sensación de ser padre lo compensa todo.